lunes, 24 de agosto de 2015

De los que ya quedan muy pocos.

Alguien dijo una vez que, no des el 100% si no recibes ni el 50% 
Es verdad, a veces, nos olvidamos de ciertas personas, porque aunque las valoramos, no lo hacemos en lo que deberíamos valorar a esa persona que da el 100%, moviendo montañas, incluso, cuando nosotros estamos bordes, o tenemos un mal día, y lo pagamos siempre con la misma persona, y aunque le duele, sabe perfectamente, que el amor está dentro, que el amor es mutuamente, y por lo tanto, aguanta todo lo que aguanta por amor, porque espera que un día, la otra persona se de cuenta de  lo que tiene, porque es verdad, y el mundo esta vez es correcto, y es que, cuando nos damos cuenta de lo que tenemos es cuando estamos a punto de perderlo.
¿Por qué no empezar a valorar a la otra persona desde ya? ¿Qué nos impide valorarla más cada día? Y ellos, que dan el 100% cuando fácilmente podrían dar el 50% siguen, y siguen movimiendo montañas, porque eso, es la mayor expresión que puedes hacer hacia una persona. Muchos son los que deciden quedarse con quien le haga sonreír a todas horas, que le hagan un espacio en su día, y extrañe todo el tiempo, y que las ganas de estar con una persona aumenten cada día, por lo que hace, porque es hora de fijarse en lo que esa persona, que pensamos que va a estar siempre, hace todos los días, y está para lo bueno, y para lo malo, porque para él, o  para ella, es su elección de vida, y a mí, me gustan mis elecciones. 

Hay muchas personas que  te hacen tocar el cielo con su voz, existen románticos que te dedican y te escriben poemas, y de lo que el mundo se está encargando de que sea una raza de extinción. Muchos son los que no dan muchos problemas, porque son fiel, hasta el final. Muchos son ejemplares, y es que aún quedan hombres tan fácil de amar, digno de admirar. De los que son todo un caballero, un cursi, un loco. Un hombre que sólo sabía hacerme sonreír, pero a veces, lo que más nos importa,lo perdemos y es por eso que muchas veces cometemos errores de los cuales nos arrepentimos toda una vida. Y me atrevo a confesar que no sabemos valorar a los que dan el 100% sin importarles si reciben el 50% 

Necesito que me necesites

Necesito verte, no importa si estámos enfadados, 
Necesito verte a mi lado
Necesito que me sonrías, cuando mi prioridad es tu sonrisa,
Necesito que me abraces,
Necesito que me beses,
Necesito que estés ahí,
Necesito que me necesites.

Porque si dos están enamorados ya no lucha uno, sino, que ya luchan dos. Y eso, es la magia, que luchen dos almas en una misma dirección. Porque hay quienes, sin ser gato, dan la vida, siete veces o más, por nosotros. Que bonito sería el mundo si todos empezaramos a valorar los sentimientos de cada uno, porque, es especial sentirse querido, sentirse necesitado y que a su vez, esa persona, te necesite a ti. Porque necesito que me necesites

Siempre

Siempre es una palabra fuerte, y el mundo nos ha hecho saber que siempre es sólo para unos pocos meses, porque la palabara siempre engloba todo, y el mundo, aunque lo oculte tiene miedo, y es que, a veces pensamos que los infinitos se cumplen porque viene Cupido y empieza a jugar a ser Robin Hood. Siempre es una palabra que expresa un intervalo de tiempo, e incluso, el infinito, se queda corto cuando hablamos de la palabra siempre. Y es que el mundo funciona más por horas de oficina que por las emociones. El mundo nos ha acostumbrado a que si damos el 100% no podemos permitir que recibamos el 50% pero a veces, es mejor ir contracorriente, y si damos el 100% no nos tiene que importar lo que recibamos a cambio si sabemos que es real, que es verdadero.

Lo triste no es que sólo utilicemos un 10% de nuestro cerebro sino que utilizamos el 2% de las emociones del corazón.
Ya lo dijo Albert Espinosa, y es que, el mundo se ha encargado de que Siempre esté en los diccionarios como una palabra diferente a la que de verdad quiere decir. A veces jugamos a ser controladores del tiempo cuando lo que deberíamos de ser es controlar nuestras emociones, tenerlas siempre al 100%. Los humanos pensamos que tiempo y amor van cogidos de la misma mano. Que lo que sentimos se mide en tiempo y el tiempo mide al amor. A cuánto amamos a una persona. Pero nos equivocamos si pensamos que el tiempo que amamos a una persona se puede medir, porque el amor, no es un fragmento de tiempo con el que se pueda saber con cuántos segundos, minutos, o horas, amas a una persona. El tiempo no es lo mismo si hablamos del amor, ese amor que despierta emociones, ese que te sorprende, el amor de los pequeños detalles. Los humanos piensan que el tiempo es proporcional a lo que amamos, a lo que sentimos, y no es así, si amas a una persona no se puede medir con el tiempo ya que los sentimientos no van y vienen dependiendo de las manecillas de un reloj. Porque si el amor es verdadero, de esos en los que piensas en la otrra persona, que mueves montañas, esos amores no se miden con el tiempo de reloj, ese tipo de amor se mide en las emociones, en los sentimientos que sientes cuando piensas en ella. Y es entonces cuando no hay mayor tesoro tan mágico que pasar todo el tiempo del mundo enamorados de la persona a la que de verdad invertimos nuestro tiempo porque el tiempo ni se desperdicia, ni se destruye, simplemente se invierte, y hay quienes eligen invirtiéndolo en la persona a la que aman. 

El Mundo no es una maquina de conceder deseos

El mundo a veces nos priva del sencillo placer de sentirnos vivos. Tal vez, el mundo, no sea una maquina en la que se puede pedir deseos, no es una lámpara, en donde hay un genio en el que nos permiten tres deseos, y el mundo, es aquello en el que a veces no entedemos el por qué de las cosas. Nos mandan ser felices cuando vivimos aprisionados de los prejuicios, nos mandan ser felices, cuando lo que vemos no nos hace realmente felices, ¿Y qué es la felicidad? La felicidad es aquello que tenemos y disfrutamos, porque la verdadera felicidad está en lo que tenemos, y no en lo que idealizamos. El mundo tal vez debe convertirse en una maquina para conceder deseos. Deseos que buscamos y que encontramos, porque si buscas, encontrarás.

A todos nos corresponde un amor verdadero

Todo el mundo ha de tener un amor verdadero de esos que duran como mínimo una vida entera. Nadie debería privarse de lo maravilloso que resulta estar enamorado de la persona por la que te despiertas día a día. A veces es necesario ir contracorriente del mundo y empezar a creer que el amor verdadero si existe y que la felicidad se basa en lo que tenemos, porque ¿Quién está cuando estamos mal o tenemos un mal día y contestamos borde? Y aunque lo paguemos con la misma persona, los que de verdad creen en el amor verdadero están ahí, dandolo todo, porque creen cuando el mundo ha dejado de creer. El mundo no es una maquina de conceder deseos.