El mundo a veces nos priva del sencillo placer de sentirnos vivos. Tal vez, el mundo, no sea una maquina en la que se puede pedir deseos, no es una lámpara, en donde hay un genio en el que nos permiten tres deseos, y el mundo, es aquello en el que a veces no entedemos el por qué de las cosas. Nos mandan ser felices cuando vivimos aprisionados de los prejuicios, nos mandan ser felices, cuando lo que vemos no nos hace realmente felices, ¿Y qué es la felicidad? La felicidad es aquello que tenemos y disfrutamos, porque la verdadera felicidad está en lo que tenemos, y no en lo que idealizamos. El mundo tal vez debe convertirse en una maquina para conceder deseos. Deseos que buscamos y que encontramos, porque si buscas, encontrarás.
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