Todo el mundo ha de tener un amor verdadero de esos que duran como mínimo una vida entera. Nadie debería privarse de lo maravilloso que resulta estar enamorado de la persona por la que te despiertas día a día. A veces es necesario ir contracorriente del mundo y empezar a creer que el amor verdadero si existe y que la felicidad se basa en lo que tenemos, porque ¿Quién está cuando estamos mal o tenemos un mal día y contestamos borde? Y aunque lo paguemos con la misma persona, los que de verdad creen en el amor verdadero están ahí, dandolo todo, porque creen cuando el mundo ha dejado de creer. El mundo no es una maquina de conceder deseos.
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